2011 Conejo travieso...


El año del conejo paso brincando rápido, dejándome solo el tiempo suficiente para saborear cada momento, dulces y amargos, que conformaron estos 365 días…

En enero, luego que Eduardo me pusiera los cuernos con un chico con el que se hablaba desde mi laptop volví al ruedo de salir y conocer gente, estaba sin trabajo porque a finales del 2010 había renunciado a Friday’s después de 2 años ahí, ya había cumplido mi ciclo. El verano lo pasé haciendo malabares con trabajos de fotografía, reclutamientos para una agencia y fines de semana trabajando en el boulevard de Asia.

Por esa época conocí a Jose, un chico super buena onda con una forma muy relajada y fresca de ver las cosas que llegó por unas semanas de España, nos hicimos muy buenos amigos sin compromiso alguno y pasamos días metidos en su casa de playa en punta negra en compañía de su amiga Cinthia y de su esposo. 

Las cosas terminaron mal poco antes que Jose regresara a España cuando me empezó a gustar otro muchacho y decidí salir con el, entendí en ese momento que, aunque Jose y yo no teníamos ningún compromiso… el si empezó a sentir cosas por mi.

Salir con Cris, que tenía 18 años termino peor de lo que pensé en algún momento, también saco los pies del plato, dolió mucho. Por esas fechas llegó mi tía Tatiana de Francia, que es como una hermana para mí, junto con su pequeño hijo y su esposo y coincidió con la visita de mis padres, tuvimos unas reuniones familiares interesantes y luego decidí irme unas semanas a Arequipa para poder recargar baterías.

Estaba un poco equivocado, aunque dejé Lima por unas semanas para buscar un aire menos saturado, Arequipa me recibía con muchos problemas familiares, mi hermano, mi mama, mi papa… hice lo que estuvo en mis manos y volví a Lima con un sin sabor, no sin antes visitar a mis amigos de toda la vida y hacer esas cosas que amo hacer con ellos.

Una vez de vuelta Victor Hugo me prepuso volver a trabajar en “La Bodega de la Trattoria”, yo me había prometido que no volvería a trabajar en restaurantes pero me veía en necesidad así que acepté, el trabajo era sencillo y la paga era buena… pero la insatisfacción era una constante, aunque soy bueno para el servicio tengo clarísimo que no es a lo que quiero dedicarme por temporadas largas. Venció el tiempo del contrato del departamento que compartía con mis “roomates” y me sentía completamente solo, ellos tenían todo solucionado y yo era un completo caos, no tenía donde ir.

Apareció un chico cuyo nombre prefiero ni recordar que se ofreció a ayudarme, y lo hizo, me ayudo a buscar un lugar donde alojarme y la idea inicial era compartir un departamento luego de unas semanas… tiempo después me di cuenta que sus intenciones eran otras y estaba por primera vez frente a una de esas personas, esas que mi madre decía que existían pero yo me resistía a creer.

Mientras estaba trabajando me metí a ser voluntario en un centro comunitario llamado Epicentro, para calmar el hambre de “ayudar” que tenía dentro, conocí gente maravillosa y entre ellos a uno en especial.  Rolando me pareció sumamente simpático desde el primer momento y aunque su sentido del humor era un poco diferente al mío y sus gustos también, congeniamos mucho, así que empezamos a frecuentarnos. Fue por Epicentro que participe en mi primera marcha del orgullo, desde mi punto de vista y marchando con bandera propia, fue una experiencia única.

El trabajo en la Trattoria no daba para más y del cielo me llego una propuesta para trabajar en un Studio Fotográfico “¡Por fin!” pensé, deje el trabajo… no de la mejor manera y me costó entre incomodidades generales la amistad con Victor Hugo, también y porque estaba temeroso de involucrarme una vez más con alguien y salir herido empecé a levantar muros contra Rolando, gran error, cuando este término la relación por mi falta de atención fue un golpe terrible.

Me mude con Jason un chico que conocí hace un año y del que no sabía mucho, pero estaba en la urgencia de mudarme, estaba alejado de todo… todo lo que conocía por lo menos y me dedique a trabajar en la agencia y hacer mi voluntariado,  entre las dos cosas pensaba mucho en Roli y en lo estúpido que fui por no darme la chance con el. Me hice muy amigo de David, otro voluntario de Epicentro y empezamos a pasar mucho tiempo juntos.

Mi periodo en la Agencia termino pronto, no por mi desempeño sino por malas intenciones, respiré hondo y me prepare para lo siguiente. Estaba un poco desesperado y temeroso para ser sincero, lo bueno es que tenía muy buenos amigos como Alex y David que no me dejaron caer. Estaba a punto de abandonarlo todo y volver a Arequipa, se me acababan las ganas de estar en Lima.

Durante una fiesta en Epicentro tuve la oportunidad de hablar con Rolando, pedirle disculpas y proponerle volver a intentarlo, él dijo que sí. De ahí en adelante ya con el corazón lleno de alegría me dediqué de lleno a buscar trabajo, aunque los “cachuelos” fotográfico no faltaban, no eran suficientes como para mantener todos mis gastos.

Y apareció Ademir, con una propuesta laboral como asesor inmobiliario, acepté y decidí probar que tal me iba, para esto vivir con Jason se volvía cada vez más complicado, teníamos atrasos con la renta y no nos entendíamos nunca, también el depa quedaba muy lejos y me encontraba incomodo siempre. Trabajando como asesor pude manejar mis tiempos para seguir tomando fotografías y la paga se hizo interesante, pude mudarme nuevamente cerca de Miraflores y poder estar mucho más cómodo, en mi primer departamento.

La relación con Roli marchaba bien en líneas generales pero siempre había la cicatriz de la primera ruptura, el ya no podía/quería entregarse a la relación como en un principio y yo conservaba aun el miedo a ser engañado, aun así y pese a los problemas seguimos adelante porque los buenos momentos que hemos pasado y los que están por venir compensan la espera.

En noviembre recibí la llamada de mi amigo Topin, me contaba que Jorge uno de mis mejores amigos había fallecido la noche de su cumpleaños en Arequipa, con Alex viajamos al velorio esa misma noche, fue la primera vez que le decía adiós a un amigo, una vez en Arequipa pude juntarme nuevamente con Diego y borrar rencores del pasado, cuando regrese y estaba solo en mi departamento entendí que ahora Jorge estaría más cerca de mí que antes, sé que me cuida. Rolando en Lima también estaba en una situación delicada su tía estaba internada esperando una operación riesgosa para su edad y se sumaba con otros asuntos familiares.

A los pocos días de mi regreso mi mama cayó enferma, un paro respiratorio complicado con una neumonía y las cosas se pusieron tensas con Rolando por mi ansiedad y nuestra mala comunicación… pero en el fondo se que dejo ya de quererme, un par de semanas agotadoras, pero que por suerte llegaron a solucionarse. Mi madre salio de UCI y volvió a casa.

Estoy ahora a pocas semanas de año nuevo… con un trabajo que me gusta, me da libertades y promete, con un chico a mi lado, que siento pronto me dejará, pero estoy listo para eso, con amigos, buenos amigos que cuentan conmigo y en los que puedo contar y con un departamento al que poco a poco llamo hogar… el conejo aun no deja de saltar y recapitulando este año se llenó de momentos felices como de las más crudas tristezas. 

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